
Acompañó a Leo desde sus primeros partidos en las canchas rosarinas, dejó su trabajo y su país para instalarse en Barcelona e ideó una estructura hermética para proteger al mejor jugador del mundo en su camino a la gloria.
El deporte mundial despide a Jorge Messi, una figura determinante en la historia del fútbol moderno. Mucho antes de transformarse en el representante de la figura más relevante del planeta, Jorge fue el padre que acompañó a un niño que corría en las canchas infantiles de Rosario, el hombre que dejó su estabilidad laboral en Argentina para probar suerte en Europa y el arquitecto de una estructura que blindó a Lionel durante más de dos décadas de carrera profesional.
Aquel obrero que construyó su casa con sus propias manos en el pasaje Lavalleja se formó de manera intuitiva como un gestor de elite. Pasó de ser el técnico de su hijo en Grandoli y el padre presente en Malvinas a convertirse en el CEO de una marca de alcance planetario, sosteniendo siempre una premisa fundamental: trabajar bajo un estricto bajo perfil y sin buscar el protagonismo mediático.

De la fábrica de Acindar a las negociaciones en Europa
Hijo de un albañil y con un breve paso por las inferiores de Newell’s Old Boys, Jorge debió postergar sus aspiraciones deportivas tras el servicio militar. Se formó como técnico químico, ingresó a la planta metalúrgica de Acindar en los años 80 y alcanzó un cargo gerencial. Sin embargo, el desarrollo deportivo de su hijo menor redefinió por completo el rumbo familiar.
Frente a la negativa de los clubes locales para afrontar el tratamiento de crecimiento de Lionel, Jorge encaró las tratativas de manera directa. A los 13 años de Leo, acordó una apuesta inédita para la época con el FC Barcelona: un contrato que garantizaba la atención médica, salario, vivienda y trabajo para la familia en España. Cuando la adaptación en suelo catalán se volvió compleja y la familia debió separarse temporalmente, Jorge permaneció junto al juvenil en un departamento de la Gran Via de Carles III para sostener el sueño europeo.

El blindaje familiar y la estructura empresarial
Con la consolidación de Messi en el fútbol mundial, Jorge asumió formalmente el rol de representante y organizó un equipo de trabajo profesional para filtrar las miles de propuestas comerciales y deportivas que llegaban a diario. Bajo su gestión se cerraron acuerdos históricos con firmas internacionales como Adidas, Pepsi o Cirque du Soleil, manteniendo en simultáneo la contención afectiva necesaria para resguardar la intimidad de su hijo.
“Mi viejo estuvo siempre conmigo. Vivimos muchas cosas feas. En los momentos difíciles me preguntó qué quería hacer y cuando le dije que quería seguir en Barcelona, él se quedó a mi lado”, recordó el propio Lionel sobre aquellos años de formación en España.

A lo largo de los años, su método se caracterizó por la firmeza en las negociaciones —como las encaradas con las directivas del Barcelona, el París Saint-Germain o la dirigencia del Inter Miami— combinada con intervenciones públicas mínimas y reservadas.
Su partida deja el recuerdo de un padre que arriesgó su propia estabilidad en Rosario para acompañar el talento de su hijo, construyendo desde la intuición, la convicción y el afecto el entorno que permitió a Lionel Messi alcanzar la cima del deporte mundial.

