
El ajuste, que se concentró principalmente en Buenos Aires y Chubut (-85%), seguido por Chaco (-83%), Formosa (-77%), Santa Fe (-73%) y Córdoba (-72%), refleja un declive sostenido durante la última década y un ahogo pronunciado a partir de 2024
Un informe elaborado por una entidad vinculada a los gremios de los trabajadores de Vialidad Nacional sostiene que está deteriorado el 75% de los 40.196 kilómetros bajo esa jurisdicción, y recuerda que por esos caminos transita el 92% del total transportado en el país.
Presentación ante la Cámara de Diputados
La Federación del Personal de Vialidad Nacional presentó ante la Comisión de Obras Públicas de la Cámara de Diputados de la Nación su propio diagnóstico sobre las rutas nacionales y la desinversión. El trabajo ofrece una serie histórica en pesos, a valores constantes de junio de 2026, que muestra una caída sostenida del presupuesto de la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) durante la última década, con un derrumbe pronunciado a partir de 2023.
Según la serie, el presupuesto anual de la DNV pasó de 5.083 millones de millones de pesos (MM) en 2017 a 4.050 MM en 2019 y 3.703 MM en 2021. El año 2023, último del gobierno anterior, cerró con apenas 1.604 MM. En la actual gestión los montos descendieron aún más: 2024, 933 MM; 2025, 773 MM; y 2026, 777 MM. Frente a los valores del inicio de la década, el informe sostiene que el presupuesto vial «perdió casi 85% de su valor real».
Impacto por provincias
La contracción presupuestaria no fue homogénea entre jurisdicciones. Entre 2023 y 2025, periodos comparables por ejecución, Buenos Aires y Chubut registraron las caídas más severas, cercanas al 85%. Les siguieron Chaco (-83%), Formosa (-77%), Santa Fe (-73%) y Córdoba (-72%).
Condición de la infraestructura y consecuencias
Ante los legisladores, la Fepevina vinculó el aumento de la siniestralidad vial con el deterioro de la infraestructura vial, advirtió sobre limitaciones en corredores clave para la logística de Vaca Muerta y describió el impacto económico de la desinversión. El informe enumera daños visibles: achuellamientos, baches profundos, banquinas descalzadas, deficiencias de señalización e iluminación, alcantarillas deterioradas y problemas particulares en corredores de montaña.
En términos internacionales, se estima que el mantenimiento requiere entre 15.000 y 40.000 dólares por año y por kilómetro; en Argentina la inversión promedio es de unos 5.900 dólares por kilómetro por año, según el informe.
Obras paralizadas y necesidad de rehabilitación
La presentación sostiene que en los últimos dos años y medio se paralizaron 112 proyectos de la DNV y quedaron sin fondos los programas de Seguridad Vial y de Puentes y Alcantarillas. La federación calcula que rehabilitar la red existente demandaría aproximadamente 18.200 millones de dólares. Sin embargo, alerta que gran parte de la infraestructura fue diseñada para volúmenes de tránsito de décadas anteriores: hoy menos del 10% de las rutas reúne las condiciones de una autovía.
Bajo un criterio de reposición integral del stock de capital vial abandonado, la recuperación total se estima en 51.697 millones de dólares. El plan necesario incluiría la modernización de 1.200 kilómetros de autopistas, 4.000 kilómetros de autovías, cerca de 6.700 kilómetros de terceros carriles de sobrepaso y numerosas intervenciones en puentes, alcantarillas y distribuidores.
Costo económico para usuarios y estado de la planta de personal
Según el informe, el deterioro de las rutas implica pérdidas por 2.239 millones de dólares anuales, equivalentes al 0,32% del PBI, que afectan tanto a empresas de transporte como a particulares. En promedio, cada camión afronta un sobrecosto de alrededor de 3.200 dólares por año, que incluye reparaciones, mayor consumo de combustible, demoras logísticas y mayor desgaste vehicular.
Asimismo, la planta de personal de la DNV se redujo de 5.540 trabajadores en diciembre de 2023 a aproximadamente 4.207, lo que implica más de 1.300 desvinculaciones. Entre los perfiles afectados figuran ingenieros viales, topógrafos, laboratoristas, maquinistas y técnicos de control de calidad, según la federación.
