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8M: la fuerza de la revolución feminista

La certeza de que “el feminismo es revolución”, dio otra muestra de fuerza incontenible, porque el cuarto paro internacional de mujeres para conmemorar su día produjo una movilización más multitudinaria que todas las multitudes anteriores. “La deuda es con nosotras y con nosotres”, fue el mensaje que llegó con el documento final que se leyó en un escenario montado sobre la vereda del Congreso Nacional, en la calle Entre Ríos, entre Hipólito Yrigoyen y Rivadavia. Trabajadoras, militantes políticas, agrupaciones feministas, mujeres indígenas, gente común, abuelas, madres, adolescentes, niñas. Todas juntas en la calle y al final, bajo la lluvia.

“La deuda no es ni con el FMI, ni con las iglesias”, señala el documento y explica que por tales razones “nos ponemos de pie porque estamos contra el chantaje que nos impone la deuda”. Para las organizadoras, que reclamaron “la aprobación ya” del proyecto de la Campaña Nacional por el derecho al aborto legal, señalaron que “los feminismos (son) una forma de vida alternativa al capitalismo neoliberal en sus alianzas con los fundamentalismos religiosos y los fascismos que en nuestro país y en toda Nuestramérica explotan, oprimen, e invisibilizan nuestras existencias”.

La deuda

Este cuarto paro fue “porque la deuda es con la autonomía de nuestros cuerpos. ¡Por eso el aborto tiene que ser ley, porque es un reclamo histórico y urgente del movimiento feminista que venimos construyendo desde hace años. Queremos que se garantice la interrupción legal del embarazo en todo el territorio nacional”. Para ese logro “es requisito fundamental terminar con la injerencia religiosa en la salud y educación, por lo que exigimos urgentemente la separación de las Iglesias del Estado” y “la derogación de los decretos de la dictadura por los cuales la cúpula clerical cobra ingresos enganchados a los salarios de jueces”.

El documento concluye que “la deuda que el gobierno de Cambiemos contrajo con el FMI fue a costa de las mayorías sociales, a costa de nuestra soberanía, para beneficiar a sus grupos económicos amigos”. En ese sentido, se dijo que el macrismo “nos dejó una deuda que implica una mayor dependencia y sometimiento, porque elevó los niveles de pobreza, los despidos y el hambre, que hoy son una agenda urgente” que reclama soluciones de fondo.

Desde mucho antes de las cuatro de la tarde, hora fijada para la marcha hacia al Congreso, las mujeres fueron llegando desde los cuatro puntos cardinales y como es costumbre, se llenaron las calles, desde Pueyrredón y Rivadavia, hasta la Plaza de Mayo, con vertientes importantes de flujo de manifestantes por 9 de Julio, Entre Ríos, Callao y otras arterias vitales del centro porteño.

“Aborto libre y legal, y que los curas se vaya a trabajan”, fue una de las tantas consignas escuchadas a lo largo de la marcha. “Nos quitaron tanto, que nos quitaron el miedo”, decía otra consigna levantada por una mujer, mientras que la que enarbolaba una niña de apenas 7 años, señalaba: “Evitar que se pierda una vida, no debería ser un logro”, en alusión al flagelo del femicidio y la violencia de género. Las militantes del MST-FIT, aportaron una frase histórico de Rosa Luxemburgo, instalada sobre una de las vallas que cercaron totalmente el acceso a las calles Rivadavia, Hipólito Yrigoyen y Combate de los Pozos, que rodean el Congreso: “La revolución es magnífica. Todo lo demás es un disparate”.

 

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