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Denuncian que Cambiemos sigue desguazando la ciencia argentina

El organismo de investigación sufrió recortes del 20% en sus partidas. Mientras, los investigadores perdieron hasta 28% de salario real frente a la inflación en 2018 y denuncian una virtual parálisis institucional.

 

El estado de situación de la ciencia en Argentina es – cuando menos – preocupante: al ajuste en las partidas presupuestarias se suman una fuerte crisis institucional en los ámbitos de investigación y bajas remuneraciones que producen una lenta pero constante sangría de investigadores y científicos.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) es un caso testigo y emblemático del fuerte ajuste que sufren la ciencia y la técnica en la actualidad nacional.

El sistema científico argentino tiene una naturaleza diversificada dentro de la estructura estatal, distintos organismos dependen de diferentes ministerios. Por caso, el CONICET y Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica se encuentran bajo la órbita de la Secretaría de Ciencia y Técnica encabezada por Lino Barañao.

Mientras otros institutos de producción científica como el INTA, el INTI o ARSAT dependen de otras carteras como Agroindustria, Producción y la Secretaría de Modernización respectivamente.

Esta diversificación le facilitó al gobierno nacional empezar los recortes por aéreas “periféricas” mientras mantenía relativamente estables los presupuestos centrales del Ministerio de Ciencia. De esta manera la primera etapa del ajuste le reportó menor exposición pública y menor costo político al oficialismo.

Sin embargo, entre 2017 y 2018, el recorte llegó a una “segunda etapa” donde la gran mayoría los organismos e institutos de producción científico-técnica vieron caer en términos reales sus presupuestos a pesar de subas nominales en los papeles.

Tomada a nivel general, la inversión en Ciencia y Técnica bajó del 1,46 % del presupuesto nacional en 2015 al 1,27% en 2016 y al 1,22% en 2018.

Por ejemplo, según una exhaustiva investigación de Jorge Aliaga, doctor en Física y exdecano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, solo en 2018 y 2019 el ajuste por inflación en el CONICET es de alrededor del 19% de su presupuesto total.

El cálculo hecho por Aliaga en base a datos oficiales del INDEC y la Oficina Nacional de Presupuesto reveló que las subas nominales del presupuesto son casi 20 puntos inferiores al índice de inflación de 2018, el más alto de los últimos 27 años.

Tal es la magnitud del ajuste en el CONICET que el gobierno nacional debió desembolsar $500 millones a mitad del 2018 con el único objetivo de evitar una parálisis total del funcionamiento.

En este sentido dicho desembolso “extraordinario” fue reasignado a gastos corrientes de las 290 unidades ejecutoras que posee el organismo en todo el país: servicios públicos, limpieza, seguridad y reparaciones y mantenimiento básico de equipos científicos.

Mientras que para el 2019, el directorio del CONICET, denunció que el presupuesto aprobado “deja al organismo al borde de la imposibilidad de financiar cualquiera de sus muchos instrumentos de promoción y esto a su vez afectará seriamente la capacidad de trabajo de toda la red institucional del Conicet y de las instituciones asociadas”.

Para el 2019 el aumento de partidas presupuestarias del organismo es del 23%, mientras las estimaciones privadas pronostican una inflación anual cercana al 35%. Debido a esta situación el directorio discontinuó el financiamiento de todos los congresos y reuniones científicas proyectados para 2019.

“De no mediar una ampliación presupuestaria, es de esperar que continúe mermando la capacidad de investigación científica y tecnológica, la razón del ser del CONICET”, denunciaron desde el directorio del organismo.

Recortes salariales y crisis institucional

El otro costado visible del recorte en ciencia son los salarios y las becas de investigadores en los diversos organismos públicos. Según datos oficiales, las remuneraciones de los investigadores crecieron entre 18% y 25% durante el 2018, en algunos casos casi 28 puntos por debajo de la inflación medida por el INDEC.

Por lo tanto entre enero de 2016 y diciembre de 2018 los salarios de los investigadores acumularon un aumento del 87,5% para las remuneraciones y becas más bajas y del 77% para las categorías más altas. Mientras que en ese mismo período el costo de vida subió un 148,2%, según datos oficiales del INDEC.

Principalmente el ajuste sobre los medios de vida de los investigadores y científicos es el que mayor impacto genera en la incipiente “fuga de cerebros”.EN ORSAI

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