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El dólar saltó un 100% en 2018 y Argentina salió segunda en el mundial de la devaluación

El peso encabeza al cabo de 49 semanas del 2018, el ránking de monedas que más devaluaron, detrás del bolívar venezolano. En tanto, desde que Mauricio Macri asumió la presidencia el 10 de diciembre de 2015, hasta el 3 de diciembre de 2018, el billete verde escaló un 286% o $ 27,92.

El 2018 quedará marcado como el período de mayor devaluación del peso desde la salida de la convertibilidad y la moneda, como la que más se depreció en el mundo después del bolívar venezolano. Cabe recordar que el dólar se disparó en este último año casi un 100% luego de transitar los dos anteriores con relativa calma, al tiempo que el riego país se duplicó al saltar de 351 a más de 700 puntos básicos. Hay que tener en cuenta que en 2016 el alza de la moneda estadounidense fue del 20,58% o $ 2,76 y en 2017 la suba alcanzó el 17,20% o $2,78, según el promedio de ámbito.com en bancos y agencias de la city porteña (ambos años por debajo de la inflación).

El peso encabeza al cabo de 49 semanas del 2018, el ránking de monedas que más devaluaron, detrás del bolívar venezolano aunque por encima de la lira turca (registró un alza de 40,63%) y del real brasilero (con un ascenso de 17,7%), según datos relevados por el analista Christian Buteler.

Asimismo, desde que Mauricio Macri asumió la presidencia el 10 de diciembre de 2015, hasta el 3 de diciembre de 2018, el billete verde escaló un 286% o $ 27,92.

La cotización del dólar a lo largo del año fue altamente volátil producto de una serie de causas globales y locales, que iniciaron con la recordada conferencia de prensa del 28 de diciembre de 2017 en la que Federico Sturzenegger, titular en ese entonces del Banco Central, en compañía del jefe de Gabinete Marcos Peña y el otrora titular de la cartera de Finanzas, Luis Caputo, anunciaron que recalibraban las metas inflacionarias proyectadas, con un alza de precios del 15%, para llegar al objetivo final del 5% recién en 2020 y no en 2019 como estaba previsto en las metas originales.

A partir de ese momento se modificaron significativamente las expectativas de los agentes económicos por lo que la divisa comenzó a escalar. Ese mismo día el billete verde ganó 67 centavos a $ 19,46 y el BCRA tuvo que salir a vender divisas en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para contener el incremento de la cotización.

En enero el dólar alcanzó su nivel máximo hasta ese momento desde la salida de la convertibilidad, con un alza de 5,27% o $ 1, para cerrar el mes a $19,95. Febrero continuó con la tendencia alcista y terminó con un ascenso mensual de 2,35% o 47 centavos, a $ 20,42. Marzo, en tanto, encadenaba la tercera suba consecutiva: la moneda estadounidense se apreciaba 0,2% o 4 centavos y culminaba el mes a $ 20,46.

El cuarto mes del año comenzaba a verse afectado por la caída en los ingresos de divisas por parte del sector agroexportador, teniendo en cuenta una fuerte sequía que afectó a productores, quienes perdieron unos u$s 7.500 millones, según detalló un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario. En ese mismo mes, en el que entró en vigencia el impuesto a la renta financiera de extranjeros y se disparó la corrida cambiaria, el Banco Central intervino en el mercado de cambios después de siete meses, vendiendo divisas en 14 de las 20 jornadas, algo que le costó más de u$s 2.000 millones.

El dólar en mayo dio un salto significativo al subir en 31 días, más de lo que lo había hecho en todo 2017. El ascenso de la cotización fue de 22,2% o $ 4,65, contra un 17,2% de aumento en todo el segundo año de la gestión de Macri.

La corrida cambiaria ya se había iniciado y se iba a llevar puesto al titular del BCRA, Federico Sturzenegger primero y a Luis Caputo más tarde. En junio, con el financiamiento externo cerrado y con necesidades de dólares para cubrir el déficit y los pagos de deuda, la divisa voló un 16,1% o $ 4,11 y cerró el mes a $ 29,66.

En esa instancia, operadores señalaron a este medio que “hubo una pérdida de confianza en el Gobierno” con relación al rumbo económico y también político, a raíz de las dificultades para controlar la inflación, y a la falta de señales claras con respecto a cómo se llevaría a cabo el ajuste del déficit fiscal.

El único acierto de la estrategia de Sturzenegger para contener al dólar, según señalaron analistas y economistas a este medio fue una oferta permanente por parte del BCRA de u$s 5.000 millones a un precio de $ 25, que se dio sobre finales de mayo, y que fue momentáneamente exitoso en frenar la corrida. Las reservas pasaron de u$s 61.000 millones a u$s 48.500 millones y Argentina debió ingresar a un programa con el FMI muy cuestionado por la oposición.

El 14 de junio, en una jornada convulsionada por la corrida cambiaria, Federico Sturzenegger presentó su renuncia a la presidencia del Banco Central. Mauricio Macri aceptó la dimisión y dispuso que Luis Caputo lo reemplace en la entidad monetaria al tiempo que el Ministerio de Finanzas fue reabsorbido por Hacienda al mando de Nicolás Dujovne. El mercado estaba pidiendo un cambio y el economista, que se desempeñaba al frente del Central desde el inicio de la gestión de Cambiemos en diciembre de 2015, se convirtió en el fusible que terminó por saltar.

Asimismo, el riesgo país, que mide la sobretasa que debe pagar un bono, en nuestro caso argentino, frente al rendimiento de los títulos a 10 años que emite el Tesoro de los Estados Unidos, saltó 16,4% de 524 puntos básicos al cierre de mayo hasta los 610 del último de día de junio.Por Daniel Blanco Gomez

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