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La prueba no fue muy buena

Con una gran cantidad de suplentes, River perdió ayer 3-1 con Talleres (también con una formación alternativa) en Córdoba en un encuentro amistoso. A pesar de la deslucida exhibición de sus jugadores, el partido le sirvió a Gallardo para analizar alternativas de cara a la seguidilla de compromisos que deberán afrontar los de Núñez en los próximos días, donde jugarán siete veces en menos de cuatro semanas (destacándose los cruces de cuartos de final de Libertadores con Independiente –19/9 y 3/10– y el Superclásico con Boca del domingo 23).

A pesar de dominar durante los primeros minutos en el Mario Alberto Kempes, River fue decayendo con el correr del reloj en beneficio de los jóvenes cordobeses, que no tenían ninguna intención de dejar pasar la oportunidad de mostrarse ante su entrenador. Entre ellos, se destacaron el ex Chacarita Ian Escobar, de 22 años, y el ex Riestra Mauro Ortiz, de 23. Este último fue una verdadera pesadilla para Nahuel Gallardo, el hijo del DT de River, quien nunca pudo domar al volante que hizo estragos por la banda derecha. Pero fue recién a partir de la temprana expulsión de Lollo –por una dura patada a Pochettino a los 33– que Talleres trasladó su dominio al resultado. Bustos, tras gran jugada de Ortiz a los 36, el ex Boca Komar, a los 59, y Valiente, a los 91, le dieron el triunfo a los cordobeses, que si no fue mayor, fue por las cuatro pelotas que dieron en los palos y salvaron a Lux. El juvenil Alvarez, a los 78, descontó para la visita con un golazo desde media distancia.

“Se vienen muchos partidos importantes. Necesito calidad y cantidad de jugadores”, definió Gallardo tras la derrota. A su equipo, ayer, le sobró de la segunda.

 

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