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Una menor robó la identidad de una tía de unos 40 años para ayudar a “El Gordo” a fugarse

Con el correr de las horas se van conociendo nuevos detalles de la fuga de “El Gordo” del Instituto Roca. Los nuevos datos no solo servirían para definir como cinematográfico el escape, sino para sospechar aún más de la complicidad policial para que el acusado de tres homicidios y de ser integrante del Clan Reyna recupere la libertad.

Ahora se confirmó que una menor, hermana del evadido, se hizo pasar por una mujer de más de 40 años para entregar el arma y escaparse con el adolescente. Ayer, cerca de las 17, una mujer, que fue identificada por la Policía como Karina Soraire, se reunió con el adolescente.

Al parecer, la supuesta tía les pidió a los guardias que le permitieran salir para buscar ropa y entregársela. Los uniformados aceptaron y, cuando ingresó al Roca, sacó un arma de fuego que estaba oculta entre las prendas y redujo al sargento Juan Carlos Valdez, a la cabo Francisca Medina y al comisario José Décima.

“El Gordo” se apoderó de la pistola, golpeó a la oficial y luego huyeron ambos con rumbo desconocido.

La fiscala María del Carmen Reuter, que investiga el caso, supuso que los guardias habían cometido algún tipo de negligencia al haber permitido que saliera del lugar y que le permitieran el ingreso sin registrarla. Por eso ordenó la aprehensión de los dos policías de menor rango.

Fuentes judiciales confirmaron que personal de la división Delitos contra las Personas, al mando de los comisarios Marcelo SallaNazareno Villagra y Raúl Sequeira, fueron hasta la casa de Soraire.

En ese lugar la mujer les informó que ella no había visitado al menor y que su sobrina, de 15 años, le había sustraído ayer la tarjeta que le entregan en el Roca para visitar a los menores con conflicto con la ley que se encuentran internados allí.

Evidentemente en este caso no se hizo ese trámite, ya que es imposible que no se percatara de que la menor era la titular de la tarjeta. Esa tarea debería haber realizado Valdez, cuya situación procesal se complica con el correr de las horas.

En medio de esta investigación surgió otro dato llamativo. La fiscala ordenó el secuestro de las armas de todos los uniformados que se encontraban en el lugar que se produjo en el Roca. El único que no la entregó fue Valdez. Adujo que en 2012 se la robaron y que todavía no le habían provisto de una.

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