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Cuando un amigo se va

Mariano Rajoy fue la última figura más popular de la derecha hispanoamericana y aliado estratégico en Europa de la avanzada neoliberal en los países latinoamericanos. En esa condición visitó en abril pasado la Argentina, donde durante dos días mantuvo varios encuentros con el presidente Mauricio Macri en los que compartieron elogios, promesas de inversión y condenas a Venezuela.

“Claramente, tenemos un camino común”, le dijo Macri en la recepción de la que hizo participar a todos sus funcionarios de gobierno para que entrecrucen reuniones con la poblada delegación de empresarios ibéricos que, como contrapartida, Rajoy trajo en el furgón. Ver eso fue lo que inspiró al presidente argentino a decir: “España es un modelo a seguir”.

En esas reuniones hubo más condenas al gobierno de Nicolás Maduro que firmas de acuerdos comerciales y políticos. Como los comicios en Venezuela aún estaban en camino con un claro resultado en el horizonte, lo que hicieron ambos presidentes fue anticipar que desconocerían los resultados electorales, exigieron la libertad de los presos políticos en ese país y cuestionaron el supuesto autoritarismo del chavismo que convoca a elecciones democráticas.

El flamante ex presidente de España, quien fogoneó el encarcelamiento de los funcionarios y parlamentarios de Catalunya que impulsaron el proceso independentista de esa región a fines del año pasado, evitó pronunciarse sobre el encarcelamiento de Milagro Sala cuando se le preguntó al respecto.

Rajoy fue el modelo circunstancial de Macri. Su inspiración original fue el ex presidente del Partido Popular (PP) José María Aznar, que gobernó España entre 1996 y 2004. De hecho, el PP, esa amalgama que en sus administraciones entremezcló hombres provenientes de la política y del empresariado, fue la musa del PRO.

Sin embargo, la caída de Rajoy se produjo luego de que la Audiencia Nacional Española dictaminara la semana pasada que en ese modelo que fue el PP hubo una estructura corrupta de dinero negro que se repartió entre varios dirigentes. Condenó al hasta ayer partido de gobierno a pagar 245.492 euros. Rajoy fue uno de los que estuvo salpicado por esa trama y la oposición aprobó esta mañana la moción de censura que le puso fin a su cuestionado gobierno.

La administración de Rajoy siempre estuvo debilitada por esas denuncias que finalmente tuvieron sentencia condenatoria. A pesar de ello, cuando en abril último llegó a Buenos Aires fue recibido con honores extras y presentado como “modelo” de presidente.

En una de esas reuniones con y a tono con los tópicos del discurso de campaña de Cambiemos, Rajoy dijo que en la Argentina vislumbraba “inversiones y empleo” españolas que servirían “para reducir la pobreza”, porque ese fue “el principal compromiso que he asumido como presidente”. Luego, a cambio de los elogios de Macri, ratificó su apoyo para que la Argentina ingrese a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

“Creemos que para que los gobiernos estén más cerca de los ciudadanos hay que introducir tecnología para generar transparencia”, le dedicó Macri en su intento de conseguir en el dirigente caído un respaldo para el Tratado de Libre Comercio que impulsa entre el Mercosur y la Unión Europea. “Es una oportunidad para ambos que nunca estuvimos tan cerca de hacerla realidad”, le dijo el jefe de Estado argentino. Ahora, tras la caída de su amigo, esa aspiración deberá esperar un poco más.

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