En marzo de 1980, durante los primeros meses de su secuestro, su compañero Néstor Ardeti — el “Gordo Ramón” — le dijo: “Negro, si zafás de ésta, que no se la lleven de arriba”. Basterra recordó esas palabras en una entrevista que le concedió en 2015 a Ana Cacopardo. “Ése es mi mandato”, le dijo. El “Petiso Víctor”, como le decían sus compañeros que hoy lo lloran sin consuelo, cumplió con creces.